La terapia va dirigida a toda persona que sienta cualquier tipo de malestar psicológico, emocional, o necesidad de crecimiento relacionado con:

  • Situaciones puntuales como pérdida de un familiar, pérdida de un trabajo, dificultades en la pareja, duelos, experiencias traumáticas, problemas laborales, etc. que se pueden dar en la vida de cualquier persona y venir acompañados por niveles elevados de estrés, ansiedad y una carga emocional importante.
  • Desarrollo personal relacionado con transiciones de carrera, potenciación de recursos propios, desarrollo de nuevos recursos y habilidades, etc.
  • Problemas emocionales relacionados con dificultad en la gestión de emociones, sentimiento de vacío, falta de motivación, depresiones, crisis vitales, ansiedad, miedos, etc.
  • Relaciones interpersonales, relaciones familiares, manejo de conflictos, dificultades con habilidades sociales.
  • Conflictos internos como problemas de autoestima, identidad personal y autoconciencia, cuidado de sí mismo, autoimagen, etc.

Acudir a terapia no implica tener un malestar elevado y/o crónico, puede enfocarse como una forma de crecimiento y desarrollo de habilidades que además pueden tener un efecto preventivo frente a las potenciales crisis de la vida.